Me temblaban las piernas. Me quedé alli clavada mientras él se alejaba calle abajo. Las lagrimas inundaron mis ojos aunque ya tenia la cara empapada por la lluvia. Todo ese tiempo juntos, los momentos que consideramos inolvidables, las largas conversaciones por telefono, las noches que pasamos juntos... Lo tiró todo por la borda con unas simples palabras.
Nada es para siempre. El eco de su voz en mi cabeza me perforaba los sesos.
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